Mientras me lavaba los dientes me ha asaltado una de esas preguntas extrañas pero muy importantes hoy en día, y que da título a esta entrada: Y si te mueres de repente, ¿qué pasa con tu vida virtual?
Me explico.
Si eres una persona responsable, tu contraseña no será tu fecha de cumpleaños, ni el nombre de tu perro, ni nada similar. Y tampoco se la habrás dicho a nadie. Entonces, si te murieras de golpe, nadie conocería esa contraseña y no podrían cerrar cuentas de correo, Facebook, flickr, MSN, Twitter, Google, y tantas otras.
¿Deberíamos darle esa contraseña a alguien de quien nos fiemos de por vida? Siempre he sido partidario de que tu cónyuge, pareja o similar no conozca tus claves -no vaya a ser que descubra que le pones los cuernos-, así que quizá el padre, o la madre, o un amigo muy cercano que no se vaya a enamorar de tu actual pareja, o…
Es difícil decidir. Y después de eso, la persona debe aceptar todas las responsabilidades que conlleva: guardar un papelito donde sólo aparezca la contraseña, recordar qué es ese papelito, cambiarlo por otro cada vez que dicha persona cambie la contraseña, esconderlo en un lugar seguro y lejos de las manos de cualquiera (incluidos cónyuges), etc.
La verdad es que no me parece fácil ni trivial. Está claro que si no hay dinero ni propiedades de por medio no es muy grave, pero si alguien se hace pasar por un familiar tuyo muerto, la puede liar bien gorda.
¿Qué pensáis sobre esto?
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