Domingo, 5 de octubre
Después de la noche del kalimotxo, nos levantamos con una resaca seria y disfrutamos del maravilloso desayuno que nos preparó la madre de Shigeru, con huevos, tostadas, arroz, té… ¡buenísimo!
Para volver a Tokyo cogimos, como no, un shinkansen.
Como nos daba muchísima pena irnos de Japón, y sobre todo de Tokyo, decidimos ir a los lugares más característicos.
Primero dimos un paseo por Akihabara.
Y luego por Shinjuku
Y luego, si no recuerdo mal, fuimos a Shibuya.
De allí, al hostal a disfrutar del último baño que me he dado en un ofuro.





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