Sábado, 27 de septiembre
A las pocas horas de acostarnos tuvimos que salir del hostal por obligación.
Aunque el día anterior ya había empezado a subir la temperatura, este día por fin amaneció con sol y calor.
Nos dirigíamos hacia Kyoto con la maleta, sueño, cansancio y, uno de nosotros, una resaca mortal.
Así que nos fuimos a la estación de Tokyo, dejamos las maletas en las taquillas, y nos fuimos a ver los jardines imperiales, que están a escasos metros.
Estuvimos viendo primero la zona exterior.
Cuando íbamos a entrar en la zona interior, se nos acercaron dos chicos japoneses hablando en inglés. Nos querían enseñar los jardines imperiales y contarnos cosas de Tokyo sólo para poder practicar inglés.
De los dos, uno hablaba poco y regular, y el otro bastante y bien. A mí me tocó el que hablaba poco, y mira que intentaba hablar con él de vez en cuando, pero GaGárate no le soltaba.
La verdad es que estuvo muy bien y nos explicaron bastantes cosas.
Y de los jardines a la estación de Tokyo para coger el Shinkansen. El recorrido se nos hizo eterno. Vimos el puente desde lejos, pero nunca llegábamos. Nuestro cansancio podía más que nosotros.

Tengo en la cabeza una imagen similar a esta, pero un poco más lejos, donde nunca llegamos al puente
En dos horas y media nos hicimos los 500 kilómetros que separan la actual capital de la antigua.
Una vez allí nos encontramos con la espectacular estación de Kyoto, obra del arquitecto Hiroshi Hara.
Como siempre, dejamos las maletas en las taquillas, y nos fuimos a los templos Nishi Hongan-ji y Higashi Hongan-ji , que están cerca de la estación. Son dos templos budistas que originalmente pertenecieron al templo Hongan-ji, fundado en 1321. En 1602, cuando Ieyasu Tokugawa se convirtió en Shogun los dividió en dos, Nishi Hongan-ji (el templo occidental) y Higashi Hongan-ji (el templo oriental).
El templo Nishi Hongan-ji
El templo Higashi Honganji, cuya puerta Mie-do de 1895, se disputa con otras estructuras el título de mayor edificio de madera del mundo.
En este templo nos encontramos a estudiantes de instituto charlando tranquilamente dentro del edificio principal. Nos chocó mucho, aunque nosotros también aprovechamos para descansar, se estaba realmente bien ^_^
Y de aquí al nuevo hostal, en una habitación mixta de 8 personas, un ofuro enano –unas cuatro personas– y en general bastante más cutre que el de Tokyo, pero con mucha diferencia.














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