Miércoles, 24 de septiembre de 2003
A pesar del día de perros que amaneció decidimos ir al Parque Nacional de Hakone, ya que no parecía que el tiempo fuera a mejorar otra vez.
Está un poco apartado de Tokyo, así que nos preparamos para coger unos cuantos trenes. Fuimos a la estación de Tokyo a coger el Shinkansen –el tren bala, el AVE japonés – hasta Odawara. Allí cogimos un tren que sube por la ladera de la montaña, en zig-zag porque no hay espacio para las curvas, así que cada dos por tres se para e invierte el sentido de la marcha, y sigue subiendo. Cuando terminó el recorrido, fuimos a por el siguiente transporte: un funicular.
Aunque a estas alturas ya habíamos entrado en el parque, a partir de ahora es cuando empieza lo más espectacular. Lo primero es un teleférico sobre el valle volcánico de Owakudani, con fuentes termales y mucho olor a azufre. Mucho.
Una de las cosas típicas de esta zona son los huevos negros. Son huevos cocidos en las mismas aguas termales, y que están buenísimos.
Después de esto cogimos el telecabina para bajar de la montaña. Desde allí, un paseíto por un bosque precioso hasta el embarcadero del lago Ashi, donde cogimos una réplica del Vasa hasta el otro extremo del lago, disfrutando de las vistas como podíamos, y evitando acordarnos del viento que hacía.
Desde allí ya nos cogimos un autobús muy viejo hasta Odawara, para coger el tren de vuelta. Fue nuestro primer autobús en Japón, totalmente en japonés, sin saber si lo cogíamos en la dirección correcta, si tardaba mucho o poco, sin estar seguros de dónde bajarnos… En fin, una experiencia curiosa.
Para haceros una idea, en este plano podéis ver el recorrido. Empezamos en el extremo derecho de la línea roja, donde nos dejó el Shinkansen. Nos hicimos el recorrido de la línea roja, con sus zig-zags, cambiamos al teleférico verde oscuro, bajamos en el telecabina rosa, cogimos el barco amarillo hasta el otro extremo del lago, y cogimos el autobús azul oscuro de vuelta a Odawara.
Y ya que estábamos en Odawara, nos acercamos a ver su castillo, y las jaulas de monos que tiene en labase. No entramos porque estábamos bastante cansados, teníamos frío, y sólo pensábamos en coger el Shinkansen de vuelta.
Una vez en Tokyo, el pertinente reparador baño en el ofuro. Después creo recordar volvimos a ir a Shibuya, aunque no estoy del todo seguro.
La verdad es que elegimos uno de los peores días para ir a Hakone, es algo que tengo pendiente para la próxima vez que vaya a Japón. Por no hablar del frío que pasamos por ir en pantalón corto –no me llevé pantalones largos al viaje, tuve que comprarme uno allí.











1 comments:
Pendiente queda ir a Hakone con buen tiempo, y pasar allí la noche en uno de los balnearios que había a la entrada del parque... ^_^
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