Lunes, 29 de septiembre
Al día siguiente, con un tiempo inmejorable, decidimos ir a Itsukushima y Hiroshima.
Así que, después de que la señora nos despertara con sus horribles chillidos, nos fuimos en Shinkansen hasta Hiroshima, donde cogimos un tren y un barco hasta nuestro destino.
Itsukushima es una isla del mar interior de Japón, frente a Hiroshima, famosa sobre todo por su santuario, fundado en el s.VI y cuyos edificios actuales datan del s.XII. Aunque lo más famoso de este santuario es su torii (puerta) flotante, que aparece en infinidad de catálogos, folletos, guías… La isla es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1996.
La pagoda de cinco alturas y más de 25 metros también forma parte del templo, y fue construida en 1407.
La isla es además uno de los Nihon Sankei (Tres Grandes Sitios de Japón, junto con Matsushima (donde fuimos unos días después) y Amanohashidate.
En la isla también se encuentra el templo de Daishoin, construido al pie del monte sagrado Misen.

La entrada al templo

Escultura de Anpanman junto con otras muchas de Buda

La campana sagrada con esculturas de Buda
Para subir a lo alto del monte sagrado se utiliza el teleférico. Las vistas de la bahía desde lo alto son espectaculares.

10 minutos andando (7 si corres un poco) ^_^

Pincha en la panorámica para verla bien

Pincha en la panorámica para verla bien
Además allí son muy típicos los ciervos y los monos. Eso sí, desde que desembarcas en la isla, te avisan de que tengas mucho cuidado con los ciervos porque se comen la ropa y el papel (incluyendo el pasaporte y el Japan Rail Pass).
A la vuelta fuimos a ver el centro de Hiroshima. La principal atracción es el parque Memorial de la Paz, el Genbaku Dome, y el Museo Memorial de la Paz.
El Genbaku Dome es el edificio característico más cercano al punto donde explotó la Bomba, a 160 metros de altura. Fue una de las pocas estructuras que permaneció de pie tras la explosión, aunque ahora mismo está totalmente apuntalado.
El Parque y Museo Memorial de la Paz se crearon como testimonio de la crueldad de la Bomba y en recuerdo de sus víctimas. En el museo se exponen todo tipo de objetos de antes y después de la explosión, fotos, paredes con una sombra quemada sobre ellas, instrumentos que utilizaron los Americanos en sus experimentos con los japoneses, etc.
Tenía mucho interés en ver toda esta zona desde que me leí Hadashi no Gen –aquí traducido como Hiroshima–, un manga sobre la explosión y consecuencias de la Bomba que es lectura obligatoria en algunos colegios japoneses.











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